Carta para Claudia Cristina Saldaña Calderón. Hoy, mujer de 40 años.
Nuevamente en el almuerzo tocaron el tema del terrorismo.
Siempre escuché historias que venían de mi papás o mis tíos pero hoy escuché a mi abuelo. Prometí que no hablaría de religión o política así que no lo haré porque sabemos que terminaré ahogándome. Hoy escuché cómo murió el sobrino de mi abuela. Él era un policía de la ciudad de Huamachuco, donde vivía la familia de mi papá. Mientras ella estaba de guardia en el hospital, era mayo y también el día del "cumpleaños" de Sendero Luminoso. Cuidado tía, cualquier cosa me avisa que estaré en la comisaría toda la noche. Los lugares estaban prácticamente uno al lado del otro. Las bombas iluminaron el cielo durante la noche y las banderas del grupo terrorista se alzaron. En la mañana siguiente, en lo más alto de uno de los cerros cercanos a la ciudad pudo ver que estaba la bandera de los senderistas. Sin pensarlo dos veces, salió en una motocicleta hacia lo alto para poder quitarla del lugar. No podemos permitir esto. Ni bien terminó de sacarla del lugar, explotaron las bombas que estaban alrededor suyo. Su cuerpo no fue encontrado.
Terminamos hablando de Fujimori, los narcoterroristas, el dinero y la corrupción. Ay, la corrupción en mi país. Es incluso más triste que escuchar las voces de los padres de los desaparecidos en la muestra de Yuyanapaq. Pero lo peor de todo es que, según lo que he oído toda mi vida, es algo que no se puede cambiar. Recuerdo que cuando tu padre era joven también odiaba a los policías y las coimas. Es que bueno, era joven. Hija, todos terminan admitiendo cuando son adultos que su inexperiencia los hizo demasiado ilusos. Creer que pueden cambiar todo eso, no se puede cambiar algo que ya está prácticamente institucionalizado. Uno de tus tíos creía que no se puede admitir el diezmo para el alcalde del que es asesor. Pero yo le dije: ¿Y de qué crees que va a vivir? ¿de dónde le van a pagar?. También él me dijo que tendría que actuar como si no viera nada. Años después admitió lo mismo que tu padre.
¿Terminaré aceptando que fui demasiado ingenua algún día? ¿Perderé la esperanza de cambiar por lo menos una parte de mi país? ¿Miraré hacia atrás y descubriré que no hice nada? ¿Me arrepentiré de haber sido como todos aquellos "luchadores" del Perú que se esconden tras una pantalla y critican sin actuar? ¿Me iré asustada a otro lugar con "más oportunidades"? No quiero eso.
Mi madre es una mujer llena de esperanza. Admiro mucho eso de ella, probablemente mi tendencia hacia ser más realista que el promedio me impide tener un ideal que no tenga más del 60% de posibilidad de volverse concreto. Bueno, ella una vez dijo que la juventud era la esperanza. Estaba en nosotros el pensar qué será después. Depende de quienes hoy bordean mi edad el pensar en qué Perú tendremos mañana. Yo considero que tenemos lo que merecemos. Es duro pero es cierto. Muchos pueden pensar que no pero si quienes pudieron hacer algo no lo hicieron, no pueden quejarse. Tampoco estoy admitiendo que quien se equivoca viva con una cruz el resto de lo que le queda de existencia pero es necesario darse cuenta de que muchas veces el culpar a alguien más es tan sencillo. Reconocer que el error está en nosotros puede ser extremadamente incómodo pero necesario.
He sentido que estos diecinueve años se han pasado como mis horas de sueño de la madrugada de hoy, tan rápido que ni me di cuenta que ya debían terminar. Claudia Cristina Saldaña Calderón de 40 años, hoy escribes porque además de que te gusta hacerlo, estás pensando. Recuerda que no has pasado un día sin cuestionar las cosas. Jamás lo dejes de hacer. Hasta hace poco admitías que si vivías en tu mundo todo era mucho más sencillo. Si pensabas en tu pequeño círculo y no te acordabas de la pobreza ni del señor del puente con el que quieres desayunar todos los días pero pasas tan rápido que ni hola le llegas a decir, todo iba a estar bien. Te cuento que te diste cuenta de que no era así. No eres ni fuiste jamás una conformista. Siempre quieres que los demás tengan valores que a ti te parecen importantes, recuerda que no eres dios y hay algunas cosas que no puedes cambiar pero otras que sí.
La Claudia de diecinueve años aún no sabe si llegará a ser presidenta o si terminará haciendo reír con títeres a los niños mientras viaja en un citroen en un par de años. Lo que ella sabe hoy es que por más pequeño que parezca lo que hace, siempre creerá que puede cambiar las cosas. No siendo como el típico representante de Estado o simplemente contando historias que guardan algo detrás. El momento en que dices algo importante, alguien lo escucha. No te preocupes en contar en cuántos lo hicieron sino en creer en que quienes realmente lo hicieron lo han guardado, han rescatado lo que quisiste decir y ahora lo llevan a otras personas. Quiero que sepas que no has perdido la esperanza y que quiero que a tu edad todavía eso siga igual. Espero que hayas educado a tus hijos como pienso que deberías criarlos el día de hoy (detalles más, detalles menos): siempre haciéndolos reír y queriendo a los demás. No te olvides de que serás niña por siempre y que eso no te limita sino que te hace más valiosa. No te olvides que no fuiste ingenua sino que siempre creíste en algo que podía y puede hacerse realidad.
La construcción del texto expresa algo realmente algo importante: no perder la esperanza... Eso nunca hay q perderlo...... Es muy impresionante
ResponderEliminarGracias por el comentario!
EliminarMe gustaría saber cómo llego a esta página si no es mucha molestia. Me sorprende que alguien extraño a mi círculo cercano pueda leer lo que escribo.
:)
Eres,una chica precavida... Pero no te preocupes si me conoces
ResponderEliminarNo lo dije en ese sentido. De hecho, hay cosas que me gustaría compartirlas con más personas que a las que propiamente conozco. Tengo la esperanza de que le pueda servir a alguien más. Era por eso que quería conocer cómo llegó aquí.
EliminarSería de muchísima ayuda poder saberlo. Quizás a alguien más le interese.
Saudos y gracias nuevamente por pasarse por aquí!
:)
Bueno...en realidad lo encontré de casualidad... Pero si en en verdad quieres q otros te lean lo mas factible es q le pidas a tus amigos y familiares q hagan una cadena para q muchos te puedan leer, Creo en verdad q a mucha gente le gustaría leer lo q escribes es altamente impresionante. Y bueno con esa red y con mas visitas de otras personas a tu blog va a hacer q sea mas fácil de encontrar en google... Pero reafirmo la idea de q tu forma de escribir es genial :)
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