lunes, 17 de diciembre de 2012

Improvisando

Sobre algo iba a escribir pero ya no se acuerda. Tiene en la mente lo importante y creativo que era pero no se puede acordar. No sabe qué hacer: si contar otra cosa o tratar de recordar. No, no se acuerda.

Hay ocasiones en las que solo queda respirar y pedir a gritos que alguien te golpee fuertemente para saber si se está en la realidad. Hace dos días fue su muestra de improvisación. Ella y sus once amigos salieron a mostrarle al mundo cómo habían jugado juntos durante cuatro meses. Se acaba de dar cuenta lo increíble que es lo mucho que se puede llegar a querer a las personas en cuatro meses. Parece muy poco considerando los años que tiene, es una anciana. Una anciana feliz y con amigos locos.

Comenzó a improvisar porque cuando vio por primera vez a cinco ancianos (identificación total) jugando en frente de ella le pareció tan extraño y divertido que quiso hacerlo de inmediato. Al principio le ha costado mucho, pensar es una de las cosas que aún no logra dejar de hacer. Cuando lo hace puede imaginar un mundo lleno de elementos tan inusuales que son capaces de acogerla como parte de la familia. No pensar no quiere decir que eliminará por completo sus ideas, se refiere a dejarse llevar. Es común que tengamos algo en la cabeza pero tratemos de buscar algo mejor. Aquí, la primera idea es la más importante. La historia se crea con esta. Algo extraño, ¿no? Por lo menos así lo ha creído hasta que se ha dado cuenta de lo maravillosas que pueden llegar a ser las primeras ideas. Son también reflejo de muchas cosas dentro de nosotros. Le gustan porque son como esos juegos de los psicólogos en los que debes responder con lo primero que venga a tu mente. Si con eso logran descifrar a las personas, imaginen lo que ellas mismas pueden crear con algo suyo. 

Ha salido del espejo todos los martes y jueves para poder ser la niña. No saben lo que ha sido el proceso. Bueno, quizás sus compañeros y profesores puedan decirlo mucho mejor que ella. Ha cambiado, cree, le han dicho, lo cree. Que te saquen sonrisas continuas tus amigos, tú, ha sido extremadamente bueno (casi como el vicodin de House o los trenes de Sheldon). Qué rico tiempo.

Espera, desde el fondo, el frente y los costados de su corazón, seguir practicando impro. Ya casi termina el libro de Keith Johnstone que le enseñó su amiga y le gusta mucho. Mucho. Se acaba de acordar de una de las cosas que más disfruta: sorprenderse. Cree que jugando con ellos ha llegado a conocer tantas cosas sobre sí misma en tan poco tiempo que quiere seguir haciéndolo. Básicamente de esto se trata este blog así que si deja de encontrar cosas desconocidas esto queda en nada.

En fin, seguirá jugando y contándole a más personas qué cosa hace para ser la niña que sale del espejo cada vez que quiere divertirse un rato. Otro día les cuenta más sobre la técnica que le están enseñando. Por cierto, nunca pensó que pudiese tener tantas reglas pero si hay que jugar son necesarias. Se despide por ahora porque luego de arreglar el cuarto y encontrar cosas bonitas (única palabra con terminación it@ que le gusta) quiere armar cosas hasta cansarse.

Han sido prisioneros pero ya los niños fueron liberados. 


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