sábado, 1 de diciembre de 2012

El mundo de la niña

La niña en el espejo no es un fantasma y este no es un blog de historias de terror. Aunque muchas veces ella se asusta con lo que sale de su corazón, todo esto no debería dar miedo. Cada día que se descubre, se sorprende con lo que puede ver que había dentro. Piensa lo rico que es cuando uno llega a conocerse de a poquitos. Sus ojos demuestran que pensaba que sabía mucho pero que esto se convierte en nada cuando sus palabras dicen algo que no conocía.

A ella le gustan muchas cosas, como decir "mucho" y todas sus variantes (la forma de la boca cuando uno lo dice le parece graciosa, MU-CHO). También canta todos los días y crea canciones con palabras bonitas y chistosas. Saluda llena de alegría cada vez que ve a alguien que conoce porque le gusta ver su sonrisa, ese es el inicio de un buen día. Si pudiera, volaría y pararía el tiempo. Ir a otros lugares sintiendo el viento en su rostro y poder darles tiempo a los demás para detenerse a pensar debe ser muy loco. Mucho. Habla muy fuerte (aunque aún no sabe exactamente porqué) y no le gusta ser callada de mala manera. Le cuesta bastante escuchar atentamente pero, cuando quiere, puede hacerlo cantando y hasta da buenos consejos. Le gusta dar consejos.

Además, tiene un problema con la justicia. No, aún no ha asesinado a nadie. Le gustaría que existiera. Se confunde mucho y se contradice la mayoría de las veces. No es que cambie de opinión rápidamente, a ella le gusta ver todos los ángulos y eso hace difícil decidir. También tiene otro conflicto con ella misma (¿o con los demás?), se olvida de los nombres. Extrañamente recuerda las letras o las sílabas de ellos pero no puede recordarlos enteros. Ojalá lo tuvieran tatuado en la frente, todo sería más fácil. Ah, es prudente pero se le escapan algunas cosas. Cree que cuando es necesario decir algo debe hacerlo. No puede resistir que otros sigan en el error. A veces, se cree la Madre Niña del Perú. Sí, se llama Niña. Bueno, la llaman.

En fin, ella tiene muchísimas características. Como todos, claro. Cada vez que sale del espejo se apodera de su cuerpo y comienza a jugar como si no hubiera mañana. Se divierte muchísimo con sus amigos y ríe y corre y llora y hace todo lo que puede hasta que tiene que volver a su casa. Evita mirarla cuando está fuera porque le gusta estar aquí. De ahora en adelante, contará sus historias mientras deja que la conozcan al mismo tiempo que ella lo hace.

La niña en el espejo soy yo y a ella le gusta hablar en tercera persona.


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