Esto que contará es sobre algo que le pasó hace un par de días. Como buena estudiante que es, escribe en el tiempo que tenía programado leer para sus exámenes finales. En fin, el rosario ya está listo así que mañana hará todo el ritual para las buenas notas. Este secreto lo comparte pues es amable y debe pasar el secreto aunque sea a una persona más para que la tradición siga.
Continúo. Anuncio que continuaré en lugar de hacerlo. ¿Por qué? Porque es mala.
El jueves le tomaron unas fotos para la muestra de improvisación que tendrá el quince de diciembre. Qué bonito es escribir los números. A ella y a sus amigos los maquillaron como presos. El tema de la muestra es la prisión. En realidad, la libertad de las personas. Lo que sucede es que muchas personas están reprimidas por la sociedad. No pueden hacer lo que quisieran porque no se les permite/dependen del qué dirán. Están encerradas en este mundo, son prisioneras de quienes las rodean. Hay todo un pensamiento bien filosófico detrás de esto tan simple pero no creo que pueda decirlo tan bien como sus amigos o su profesor. No le gusta tanto la filosofía, piensa que complica todo. No es que lo complicado sea malo pero con tantas cosas en este mundo que no son lo que deberían ser... En fin, me pierdo. Se pierde en el relato.
Esa noche, las que ya estaban maquilladas se miraron al espejo muchas veces. Ella no se miró completamente ni una. No quería volver a su casa todavía. Pudo ver su reflejo en la ventana y le pareció que se veía muy graciosa. Tenía labial rojo manchando su cara. Le gustó mucho parecerse al guasón. Lo recuerda, se ríe. No se modificó nada de lo que le pusieron. Su cabello enredado por su amiga se cambió cuando le pasó la mano por encima, se lo volvieron a despeinar. Listo, perfecta. Listo, una rea más.
Mientras esperaba que terminaran con todos, veía cómo sus amigas se tomaban las fotos del año. Tómame aquí, no, mejor acá. Hey, mira esto, qué graciosa esta foto. Tómanos juntas, pero en el fondo negro. Se acercó una vez, se tomó tres fotos cree. Sonrió, el guasón estaba ya en la cámara. Se retiró porque no fue con la intención de sacarse la próxima foto de perfil, ella quería ver cómo posaban. Era muy divertido verlas. En la esquina, con la cortina, en la pizarra, paradas, sentadas, en el techo. Bueno, en el techo no, pero si una araña radioactiva las hubiera picado apuesto que no hubieran perdido la oportunidad.
Se dio cuenta de que ella no era así. No quería tomarse fotos, ella quería ver las expresiones de los demás. No sólo de las poses sino de quienes las miraban hacerlo. Encontró de todo: alegría, extrañeza, aburrimiento, indiferencia. A ella le gusta mirar las caras. Los que casi no se tomaron fotos fueron sus amigos niños. Ella cree, entonces, que es un niño.
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