viernes, 28 de diciembre de 2012

Venta de prosa

¡Hoy a un gran precio! ¡Vendo esta prosa!

No se puede perder la oportunidad de tener:

- Palabras simples sin mayor profundidad.
- Frases no tan graciosas como deberían ser.
- Gran cantidad de comas y puntos probablemente innecesarios.
- Temas que distan de ser importantes.
- Oraciones sin sentido para el común.
- Una autora que escribe por otra.

Sobre todo, cómprela porque tiene felicidad en cada línea de ella.

¿Cómo hacerlo? Léala.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Navideñar el mundo

A pesar de que el mundo entero parece escribir sobre el fin del mundo, hablaré sobre la Navidad. Sí, ya se acerca y aparentemente estará aquí anualmente por largo rato así que le pareció una buena idea pronunciarse sobre el tema. Además, ella es Team Incas Forever. Si hablara quechua diría algo bien poético pero lamentablemente ese curso no lo llevó.

Hoy quiere contar algo muy curioso (por lo menos para ella) que le ha pasado en estos últimos días. Dieciocho años de su vida no le encontró significado a tener un árbol dentro de la casa. Siempre le enseñaron que los regalos eran de y para el Niño Dios. Su familia es bien católica-moderna, es decir, poco practicante. No escribirá sobre religión pues las dudas, quejas y/o sugerencias pueden herir intolerancias. Espero no tener que preocuparme de ser tildada como algún tipo de creyente o no creyente luego de esta entrada. Sigo.

Este año, con dos fechas findelmundonas en sólo 365 días (nos fuimos con todo), a su madre se le ha ocurrido comprar un árbol para decorarlo. Entonces, colapso mental. Todas las enseñanzas, las buenas obras y el amor impregnado en el papel de regalo, sobre el bebé del nacimiento se comenzaron a desmoronar. Ella pensó que todo el ritual tenía un verdadero significado y, de pronto, ya nada tiene sentido. Compran un árbol y el mundo ahora sí se acaba. La linda historia que cuenta sobre las navidades familiares, con más sentimiento que materialismo, no sabe en dónde guardarla. 

Hace un drama de cualquier cosa como podrán notar. Escribe sobre lo que quiere porque la hace feliz así que no hay problema. Decorarlo con formas geométricas doradas le ha parecido tan extraño, tan fuera de sí que se siente como el grinch. No es que no le guste la Navidad pero tengo que entenderla, está loca. Ya casi termina de navideñar su casa. Puede respirar el panetón y el chocolate. Aunque tampoco nunca entendió qué hacía tomando una bebida caliente en verano debe admitir que, ahora que el clima está como ella, le agrada.

Sobre sus navidades lo único que puede decir es que come triple. En su familia no se deciden si pasar en la casa de unos abuelos o de los otros así que lo hacen en las dos. Hacen maratones los 25 de diciembre. Ella lo que siempre quiso hacer fue ir con su familia nuclear a un parque a las doce del veinticuatro y cenar allí. Piensa que en la noche las plantas son bonitas.

Como regalo por estas fiestas les deja a una de sus amigas de hace mucho. 






sábado, 22 de diciembre de 2012

La veo

Desde que ha visitado mi cuarto no la puedo olvidar.

Increíblemente escucho en el más mínimo movimiento su presencia. Está donde no está. La siento siempre. No estoy obsesionada con ella, es ella quien lo está conmigo. Me persigue. Sabe que me da miedo pero allí aparece. No la quiero sentir pero vuelve.

Ni siquiera la vi bien cuando la encontré. Sólo sabía lo que era y eso bastaba. Le di varias oportunidades, fui bastante gentil. Hasta creo que aprendí a convivir con ella dentro. Nunca le hice daño ni la menosprecié pero esa noche era demasiado. El ruido, aunque casi imperceptible, era mucho más de lo que podía soportar. Moví todo, quise encontrarla. Me tomó casi dos horas. Encontré cosas que consideré eliminadas de la faz de la tierra. Me agradó, sin embargo, si no la veía en ese momento era capaz de colapsar. Tuve que sacar fuerzas de la madrugada para poder trasladar todo. La escuchaba, la sentía, pero no estaba.

Justo cuando ya iba a desistir, la volví a oír. Sólo llegué a ver la mitad de su cuerpo, cuando supe exactamente qué era no quise observarla más. Me asustaba. Me asustaba que viviera conmigo. Me asustaba que la hubiera aceptado sin siquiera conocerla. Me asustaba que ella hiciera que me asustara de mí misma. No pude gritar. Fue uno de esos momentos en los que no se sabe qué hacer y mi cerebro decidió que debía respirar. Sabía que le temía y yo sabía que le pasaba lo mismo conmigo. 

Decidí que lo mejor era que nos alejáramos. Amablemente abrí la ventana sin verla de nuevo. Supuse que entendería a qué me refería con esta acción. Me conocía así que hizo lo que yo esperé. Cuando salió no la escuché. No sé si fue porque lo hizo con extremo cuidado o yo no quise hacerlo. Mi mente estaba bloqueada realmente. Fue extraño pues sabía que ya no estaría más pero no estaba feliz sino asqueada.

A pesar de que sé que ya no está, la siento. Los pequeños ruidos me recuerdan a ella. Está obsesionada conmigo, no me deja ir. Yo quiero que salga de mi cabeza pero no puedo. Desde que ha visitado mi cuarto no la puedo olvidar.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Improvisando

Sobre algo iba a escribir pero ya no se acuerda. Tiene en la mente lo importante y creativo que era pero no se puede acordar. No sabe qué hacer: si contar otra cosa o tratar de recordar. No, no se acuerda.

Hay ocasiones en las que solo queda respirar y pedir a gritos que alguien te golpee fuertemente para saber si se está en la realidad. Hace dos días fue su muestra de improvisación. Ella y sus once amigos salieron a mostrarle al mundo cómo habían jugado juntos durante cuatro meses. Se acaba de dar cuenta lo increíble que es lo mucho que se puede llegar a querer a las personas en cuatro meses. Parece muy poco considerando los años que tiene, es una anciana. Una anciana feliz y con amigos locos.

Comenzó a improvisar porque cuando vio por primera vez a cinco ancianos (identificación total) jugando en frente de ella le pareció tan extraño y divertido que quiso hacerlo de inmediato. Al principio le ha costado mucho, pensar es una de las cosas que aún no logra dejar de hacer. Cuando lo hace puede imaginar un mundo lleno de elementos tan inusuales que son capaces de acogerla como parte de la familia. No pensar no quiere decir que eliminará por completo sus ideas, se refiere a dejarse llevar. Es común que tengamos algo en la cabeza pero tratemos de buscar algo mejor. Aquí, la primera idea es la más importante. La historia se crea con esta. Algo extraño, ¿no? Por lo menos así lo ha creído hasta que se ha dado cuenta de lo maravillosas que pueden llegar a ser las primeras ideas. Son también reflejo de muchas cosas dentro de nosotros. Le gustan porque son como esos juegos de los psicólogos en los que debes responder con lo primero que venga a tu mente. Si con eso logran descifrar a las personas, imaginen lo que ellas mismas pueden crear con algo suyo. 

Ha salido del espejo todos los martes y jueves para poder ser la niña. No saben lo que ha sido el proceso. Bueno, quizás sus compañeros y profesores puedan decirlo mucho mejor que ella. Ha cambiado, cree, le han dicho, lo cree. Que te saquen sonrisas continuas tus amigos, tú, ha sido extremadamente bueno (casi como el vicodin de House o los trenes de Sheldon). Qué rico tiempo.

Espera, desde el fondo, el frente y los costados de su corazón, seguir practicando impro. Ya casi termina el libro de Keith Johnstone que le enseñó su amiga y le gusta mucho. Mucho. Se acaba de acordar de una de las cosas que más disfruta: sorprenderse. Cree que jugando con ellos ha llegado a conocer tantas cosas sobre sí misma en tan poco tiempo que quiere seguir haciéndolo. Básicamente de esto se trata este blog así que si deja de encontrar cosas desconocidas esto queda en nada.

En fin, seguirá jugando y contándole a más personas qué cosa hace para ser la niña que sale del espejo cada vez que quiere divertirse un rato. Otro día les cuenta más sobre la técnica que le están enseñando. Por cierto, nunca pensó que pudiese tener tantas reglas pero si hay que jugar son necesarias. Se despide por ahora porque luego de arreglar el cuarto y encontrar cosas bonitas (única palabra con terminación it@ que le gusta) quiere armar cosas hasta cansarse.

Han sido prisioneros pero ya los niños fueron liberados. 


viernes, 7 de diciembre de 2012

Unos rasguitos más

A la niña en el espejo no sólo la llaman así, tiene muchos más apodos. Hoy le dijeron "ardilla". Ya se lo habían dicho antes pero le hizo pensar que le han puesto tantos apodos que no los puede recordar todos. Sus amigos tienen problemas psicológicos porque piensan que pueden compararla con todo lo que se les pase por delante.

Sucede que es pequeña y de cara redonda. Parece bien tierna cuando la ves caminando por allí. De ese cuerpecito no pueden salir malas cosas - uno pensaría. Entonces, la nombran como todo lo que sea como ella, pequeño y tierno: ardillitas, ratoncitos, manzanitas y similares. Aún cuando no le agrada las terminaciones -ita e -ito, no le molesta que le digan ese tipo de nombres. Creo que ya se acostumbró, tanto tiempo debe servir de algo. Además, se alocaría si estuviera pensando que no le gusta cómo la llaman. ¿Más loca de lo que ya está? No, por favor.

Hoy también se acordó de algo que le gustaría contar. Se ha dado cuenta de que no suele decir "Gracias" cuando le hacen un cumplido. Se lo enseñaron, yo puedo dar fe de eso. No sé qué le pasa. En lugar de agradecer, se le ocurre que debe salir un "Ya lo sé". Es media tosca para relacionarse con los demás. Igual que cuando escribe, sólo léanla. Lo lógico sería que, además, respondiera con un cumplido para la amable persona que decidió decirle algo lindo pero no. Por el contrario, aclara que es obvio pues sino no lo hubiera comprado o hecho. Esto es aún peor cuando lo que escucha la toma por sorpresa y no muestra expresión alguna. Lo piensa dos mil veces luego de que nota lo que hace. Obviamente no se disculpa por algo que pasó hace mucho pero este es un modo de liberarse.

Bueno, esto sólo era para decir qué cosa conoció sobre ella hace poco. Un par de características chiquititas así como esas que no le agradan tanto. Porque a pesar de su tamaño prefiere las cosas grandes. A quién no le gustaría tener una pelota del tamaño de una casa o un plumón tan grande como para pintarla. Sí, igual que sus amigos, también tiene problemas psicológicos.

PD: Le gusta esta canción.



sábado, 1 de diciembre de 2012

Ella cree...

Esto que contará es sobre algo que le pasó hace un par de días. Como buena estudiante que es, escribe en el tiempo que tenía programado leer para sus exámenes finales. En fin, el rosario ya está listo así que mañana hará todo el ritual para las buenas notas. Este secreto lo comparte pues es amable y debe pasar el secreto aunque sea a una persona más para que la tradición siga.

Continúo. Anuncio que continuaré en lugar de hacerlo. ¿Por qué? Porque es mala.

El jueves le tomaron unas fotos para la muestra de improvisación que tendrá el quince de diciembre. Qué bonito es escribir los números. A ella y a sus amigos los maquillaron como presos. El tema de la muestra es la prisión. En realidad, la libertad de las personas. Lo que sucede es que muchas personas están reprimidas por la sociedad. No pueden hacer lo que quisieran porque no se les permite/dependen del qué dirán. Están encerradas en este mundo, son prisioneras de quienes las rodean. Hay todo un pensamiento bien filosófico detrás de esto tan simple pero no creo que pueda decirlo tan bien como sus amigos o su profesor. No le gusta tanto la filosofía, piensa que complica todo. No es que lo complicado sea malo pero con tantas cosas en este mundo que no son lo que deberían ser... En fin, me pierdo. Se pierde en el relato.

Esa noche, las que ya estaban maquilladas se miraron al espejo muchas veces. Ella no se miró completamente ni una. No quería volver a su casa todavía. Pudo ver su reflejo en la ventana y le pareció que se veía muy graciosa. Tenía labial rojo manchando su cara. Le gustó mucho parecerse al guasón. Lo recuerda, se ríe. No se modificó nada de lo que le pusieron. Su cabello enredado por su amiga se cambió cuando le pasó la mano por encima, se lo volvieron a despeinar. Listo, perfecta. Listo, una rea más.

Mientras esperaba que terminaran con todos, veía cómo sus amigas se tomaban las fotos del año. Tómame aquí, no, mejor acá. Hey, mira esto, qué graciosa esta foto. Tómanos juntas, pero en el fondo negro. Se acercó una vez, se tomó tres fotos cree. Sonrió, el guasón estaba ya en la cámara. Se retiró porque no fue con la intención de sacarse la próxima foto de perfil, ella quería ver cómo posaban. Era muy divertido verlas. En la esquina, con la cortina, en la pizarra, paradas, sentadas, en el techo. Bueno, en el techo no, pero si una araña radioactiva las hubiera picado apuesto que no hubieran perdido la oportunidad.

Se dio cuenta de que ella no era así. No quería tomarse fotos, ella quería ver las expresiones de los demás. No sólo de las poses sino de quienes las miraban hacerlo. Encontró de todo: alegría, extrañeza, aburrimiento, indiferencia. A ella le gusta mirar las caras. Los que casi no se tomaron fotos fueron sus amigos niños. Ella cree, entonces, que es un niño.


El mundo de la niña

La niña en el espejo no es un fantasma y este no es un blog de historias de terror. Aunque muchas veces ella se asusta con lo que sale de su corazón, todo esto no debería dar miedo. Cada día que se descubre, se sorprende con lo que puede ver que había dentro. Piensa lo rico que es cuando uno llega a conocerse de a poquitos. Sus ojos demuestran que pensaba que sabía mucho pero que esto se convierte en nada cuando sus palabras dicen algo que no conocía.

A ella le gustan muchas cosas, como decir "mucho" y todas sus variantes (la forma de la boca cuando uno lo dice le parece graciosa, MU-CHO). También canta todos los días y crea canciones con palabras bonitas y chistosas. Saluda llena de alegría cada vez que ve a alguien que conoce porque le gusta ver su sonrisa, ese es el inicio de un buen día. Si pudiera, volaría y pararía el tiempo. Ir a otros lugares sintiendo el viento en su rostro y poder darles tiempo a los demás para detenerse a pensar debe ser muy loco. Mucho. Habla muy fuerte (aunque aún no sabe exactamente porqué) y no le gusta ser callada de mala manera. Le cuesta bastante escuchar atentamente pero, cuando quiere, puede hacerlo cantando y hasta da buenos consejos. Le gusta dar consejos.

Además, tiene un problema con la justicia. No, aún no ha asesinado a nadie. Le gustaría que existiera. Se confunde mucho y se contradice la mayoría de las veces. No es que cambie de opinión rápidamente, a ella le gusta ver todos los ángulos y eso hace difícil decidir. También tiene otro conflicto con ella misma (¿o con los demás?), se olvida de los nombres. Extrañamente recuerda las letras o las sílabas de ellos pero no puede recordarlos enteros. Ojalá lo tuvieran tatuado en la frente, todo sería más fácil. Ah, es prudente pero se le escapan algunas cosas. Cree que cuando es necesario decir algo debe hacerlo. No puede resistir que otros sigan en el error. A veces, se cree la Madre Niña del Perú. Sí, se llama Niña. Bueno, la llaman.

En fin, ella tiene muchísimas características. Como todos, claro. Cada vez que sale del espejo se apodera de su cuerpo y comienza a jugar como si no hubiera mañana. Se divierte muchísimo con sus amigos y ríe y corre y llora y hace todo lo que puede hasta que tiene que volver a su casa. Evita mirarla cuando está fuera porque le gusta estar aquí. De ahora en adelante, contará sus historias mientras deja que la conozcan al mismo tiempo que ella lo hace.

La niña en el espejo soy yo y a ella le gusta hablar en tercera persona.


No voy a ser mamá.

  ¿Por qué no quiero tener hijos? Porque la ropa de barbie original cuesta 40 soles y yo soy compradora compulsiva no diagnosticada. Hoy L...