¿Cuántas veces nos miramos a los ojos y descubrimos que se necesita un abrazo?
Muy pocas.
¿Por qué? Porque por lo general nos encanta estar metidos en nuestro mundo. Tengo que hacer esto, mañana saldré para aquel lado, me falta hacer un proyecto, etecé. Y así pasamos la vida sin andar abrazando a la gente.
Disculpa, deben pasar mil años de no verte para saludarte con alegría y abrazarte. ¿Vale? Vale.
*hace tiempo que no me pongo ezpañola, disculparás la nostalgia y el atrevimiento*
*hace tiempo que no me pongo ezpañola, disculparás la nostalgia y el atrevimiento*
¿Y si abrazamos a alguien a quien vemos constantemente? ¿Por qué no?
Hoy me encontré con una amiga que no veía hace mucho pero la vi bastante decaída. Lo obvio fue preguntarle qué pasaba y ella me dijo que estaba enferma. PERO la cara de enfermedad es distinta a la de tristeza. Hay algo en los ojos, ¿sabes? Bueno, SABES. Sabes hace mucho que eso de que son la entrada al alma, es completamente cierto. Y puede sonar una ridiculez de esas que no te gusta decir, en plan súper romántico y demás pero no. Parece una tontería pero una mirada puede decir tantas cosas! Y bueno, hoy una mirada me dijo que el alma estaba triste y que esa persona necesitaba un abrazo.
La verdad es que curan demasiado.
La verdad es que curan demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario