lunes, 22 de diciembre de 2014

El creativo de Morfeo

Éste es del 20 de diciembre.


Hace un par de días soñé que compraban pasajes de regreso a Lima para mí y mi hermano. Debíamos retornar el quince de enero. Me enteré de que los habían comprado y lloré. Les lloré a mis papás con tanta fuerza que no podía más, les rogué que no me obligaran a regresar. No entendía por qué lo hacían si no tenía nada que hacer en Lima y no iba a estudiar en el ciclo de verano. Les dije que no lo hicieran pero no me escucharon. El plan seguía en pie, debía regresar el quince. Estuve triste todo mi sueño mientras iba a una fiesta con gente en bonitos atuendos y demás. Increíblemente salí sonriendo en la foto que tomaron ese día.

Me desperté asustada y la primera frase que se me vino a la mente fue: 
No importa cuantos pasajes de ida tenga, 
siempre voy a querer uno de regreso.

Luego he tenido otro sueño, uno un poco más extraño...

Llegaba con Male y Dusan a la universidad. Ellos dos mostraban su TI a la sheriff y yo, supongo que por costumbre, solo saludé. En la vida real solo paso por la puerta sonriendo y diciendo Buenos días por eso no me pareció extraño. Preguntó por qué queríamos entrar ya que no iba mucha gente ese día. Eso último lo sabía yo, ella no lo dijo. Nosotras dijimos que debíamos ver algo en nuestros lockers. Él dijo que no tenía nada que ver en su locker y lo miré muy seria porque pensaba que por culpa de lo que había dicho no nos dejarían entrar. Volteé a ver a la sheriff riendo y le dije que no le hiciera caso, que estaba loquito. Y nos dejó pasar. Él me susurró que no me enojara, que estaba bromeando. Pero yo estaba angustiada, tenía miedo, era una combinación de sensaciones realmente. Le dije que no me parecía gracioso pues yo sí debía ver algo en mi locker y lo abracé. Él trató de tranquilizarme y seguimos.

Entramos por la antigua Facultad de Arte. Vimos una hiena y un lobo. Sabía que era una hiena por como se veía pero además porque se estuvo riendo como en el Rey León. Definitivamente era una hiena, era una risa inconfundible. Como tenía miedo corrí hacia un cuarto que encontré abierto mientras ellos se quedaban afuera. Estábamos en un recuadro de césped con salones alrededor, tal como la facultad. En mi sueño no cambiaba eso, era la misma infraestructura. Luego de entrar cerré la puerta muy asustada y me retiré hacia atrás. De pronto, me di cuenta de que no la había cerrado bien y al acercar mi mano a la perilla, la hiena saltó a morderla. Clavó sus dientes en mi antebrazo así que comenzó a sangrar. Pensé que si la hacía sentir dolor me soltaría entonces le mordí la oreja (o la cabeza, eso sí no lo recuerdo bien). Hice que sangrara y apreté con todas mis fuerzas para que me soltara pero no lo hizo sino que también aumentó la fuerza con la que me mordía. Ellos gritaron que alejara mi cabeza de la suya y escuché Bang! cerca de mi rostro. No sé de dónde sacaron esa escopeta.

Salí de ese cuarto y caminamos dirigiéndonos a la facultad de Derecho a ver nuestros lockers. Cuando vimos al lobo entramos los tres en una de las aulas. Cerré la puerta, puse unas cajas detrás de ella para que no pudiera abrirse pero estaban vacías por lo que no ayudaron mucho. De hecho, se abrió toda la parte de abajo de la puerta, casi como una entrada para mascotas. Podía ver a través del hueco el pasto afuera del salón. Apareció por allí un señor moreno actuando como si pidiera ayuda. Male nos dijo que lo dejáramos entrar porque sólo era una persona. Lo dijo porque yo casi lo pateo pensando que era el lobo. Trató de entrar por ese espacio mirando hacia el suelo mientras nos saludaba. De pronto, alzó la vista y cuando lo vimos bien, era un zombie. Nos hicimos hacia atrás y Dusan le disparó.

Salimos de allí corriendo y vimos a la derecha un grupo de señores bien vestidos. Estaban sentados conversando. Pensé que todo había terminado, sinceramente sentí alivio pero cuando nos acercábamos, ellos nos miraron. De lejos parecían normales pero al ver sus rostros nos dimos cuenta de que eran zombies. Corrieron hacia nosotros así que fuimos por la única salida que vimos. Atrás del comedor de Arte había un aula con la puerta abierta solo con una escalera dentro. Ésta llevaba hacia un agujero en el techo del salón. Entramos y mientras subíamos uno de los zombies nos dijo: "¿No saben que los zombies ya no son la excepción? Los humanos lo son."

Me desperté y miré instintivamente mi antebrazo. Vi que tenía las marcas de la mordida de la hiena y no lo pude creer. Ése susto hizo que realmente me despertara y ahí me di cuenta de que todo había sido un sueño.

Ya le conté a Male y me dijo que lo interpretara. 
Le daré vueltas y escribiré qué me dijo + lo que yo creo luego :)

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