miércoles, 13 de febrero de 2013

Ese monstruo de allí.

Él no sabía cuando llegaría, no tenía idea del momento en que lo volvería a ver. Únicamente se sentía seguro cuando salía. Se iba muy temprano y regresaba bastante tarde (para lo que debería). No era casualidad, él lo quería así. Decidió que era lo más oportuno porque su miedo era demasiado. La angustia lo tenía con el corazón en la boca, mejor dicho, con el corazón atado a sus pies y siento arrastrado durante todo el día. No le gustaba tanto volver allí, tenía qué. A pesar de que sabía que probablemente no resistiría se preparaba durante las horas fuera para darse valor. Uno nunca sabe lo que puede venir luego, pensaba. Quizás HOY sea diferente.

Pobre, jamás era diferente. Él lo sabía más que nadie pero vivía engañándose a sí mismo. Veía el monstruo cada vez que estaba allí, era inevitable. De algún modo quería ocultarlo de su mente pero su corazón no lo dejaba. O lo sientes o no. En su caso, lo siente. Y lo hace todo el santo día. No puede parar de pensar en eso. Habla y lo cuenta pero siente que puede estar hartando a los demás. Que alguien de su edad hable sobre monstruos no es tan creíble que digamos. Es incluso motivo de burla aunque para él sea un asunto valioso. Bueno, vive con él así que la importancia que le da tiene que ser realmente alta.

Cuando otros cuentan sobre sus monstruos él escucha atentamente pero no encuentra similitud alguna. El suyo es distinto, no lo quiere. Vive con él y nunca llegará a agradarle. A algunos les da igual y pueden vivir con él, lo alimentan y lo apoyan pero eso no cabe en su mente. Al suyo lo alimentan otros, ruega que no lo hagan pero no les interesa un poco. Lo peor de todo es que no lo puede sacar de esa casa. Ha vivido allí durante más tiempo que él y ha creado teorías sobre la aceptación de él. Piensa que un día aquél decidió quitarse un poco de sí mismo y pegárselo a cada uno. Como no se lo han podido quitar, el vínculo que tienen ahora es demasiado grande. Lo peor de todo es que cree que puede estar sucediéndole lo mismo a él.

Ya que aún no descubre qué debe hacer no ha dejado de pensar en ello. Pensarlo es malo. Él distrae su mente contándole sobre su monstruo a los demás. No le importa si le creen o no. Le gusta que le confíen sobre el monstruo de otros y espera que puedan terminar con todos YA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No voy a ser mamá.

  ¿Por qué no quiero tener hijos? Porque la ropa de barbie original cuesta 40 soles y yo soy compradora compulsiva no diagnosticada. Hoy L...