"Cuando las mujeres estén en igual posición, podrán negociar.
Y cuando eso suceda, no limpiarán más que los hombres."
Llevo un curso que se llama Género y Trabajo. Del Grado de Derecho solo llevo un curso y ando más que feliz, como es obvio. Te cuento cómo fue el día en que la profesora soltó esa frase que, aunque parezca bastante simple, a mí me pareció muy descriptiva.
Una de las preguntas que sigo recordando desde la primera clase fue acerca de las cuotas femeninas para la oferta de puestos de trabajo. ¿En favor o en contra? En contra, los puestos deben asignarse de acuerdo a las capacidades y no al sexo. Punto final. Hasta que ella dijo que estaba a favor. Nos contó que realmente en la actualidad siguen existiendo desigualdades que impiden que hombres y mujeres estén en la misma posición al aplicar a un trabajo. En ese sentido, las cuotas deberían existir porque en la realidad no se evalúa el posible desempeño. No porque sea lo correcto per se sino como medida de transición. Ya sabes, como hasta que el mundo sea un mejor lugar para vivir. Que mujeres y hombres sean iguales de verdad y no solo como aspiración...
Bastante realista la mujer, me encantó. A pesar de que en los primeros minutos de conocerla solo podía pensar en una profesora de mi facultad a la que le dicen "feminazi". Pero yo creo que ella no es feminazi, ella cree en la igualdad. Es simplemente feminista. Su clase es una de las mejores a mi parecer. No se limita a explicarte cómo debe aplicarse una norma sino el por qué de su existencia y si deberíamos tenerla vigente. Liked it.
Bueno, comenzó a contarnos que apareció una venta de polos para bebés en una tienda grande. "Linda como mamá", "Inteligente como papá". Bravo, empresa. You're doing it SO GREAT. En fin, todos claramente nos dimos cuenta de que había algo mal ahí. Rosado y azul. Mujer linda, hombre inteligente. Sí... definitivamente hay algo mal ahí. Todos estuvimos de acuerdo en que se había mostrado un rol específico para cada persona. Una característica que parece intrínseca y que define. Alguien levantó su mano diciendo que no puede culparse a la empresa, ellos no tenían la intención de ofender a alguien. Eso es cierto. Pero lo que analizábamos no era la intención de quienes pensaron que era una magnífica idea colocar estas frases sino el por qué de la situación. Era obvio que era simplemente una exteriorización de un pensamiento difundido en la sociedad. Ni siquiera se pudieron dar cuenta de que estaba mal encasillar a alguien así porque bueno, no se suele considerar mal si no lo piensas dos veces. Las mujeres son bonitas y los hombres, inteligentes. Pero también los hombres son bonitos y las mujeres, inteligentes. Y mucho cada uno de ellos.
Las participaciones se dirigieron a tratar de explicar por qué este pensamiento sigue presente. Aunque existen excepciones ya que los tiempos han cambiado no podemos generalizar. No es completamente cierto que ahora los hombres le dedican igual tiempo a la casa sino créeme no existiría aquello que llaman la doble jornada de la mujer. Un compañero se animó a contarnos cómo es que su abuela siempre le había casi prohibido que realice alguna labor del hogar. Era el nieto consentido y la clase debía saberlo. Ay, cómo me encantan esas clases en donde uno puede hacer terapia jajaja Bueno. Básicamente ella era la culpable de que en su familia se siga pensando que la mujer es para la casa y el hombre, para disfrutar de las atenciones de la mujer. Eran otros tiempos de crianza, yo no culpo a la pobre abuela.
Y continuó.
¿Sabe? Son las mujeres las que básicamente perpetúan que se crea lo que estamos criticando. Ellas son las que se dedican a la casa y malcrían a los hijos. Claro, yo no soy así. Apoyaré a mi esposa en las labores (¿Alguien más se da cuenta de que no es un apoyo? Se hacen las cosas porque es la casa de uno). Nosotros somos iguales. La profesora lo miraba y sonreía. Y sonreía. Hasta que ya no aguantó y le preguntó por qué culpaba a las víctimas. En términos de poder, es cierto que la mujer se ha encontrado en una posición inferior a la del hombre. Quien tiene el poder, no quiere soltarlo y demás, cosas de seres humanos. No hay negociación ni nada, ¿igualdad? ¿qué es eso?.
Bueno, ¡es que son las culpables! Creo que ése fue el momento en que mi estima hacia él incrementó hasta niveles estratosféricos y cada segundo que seguía hablando aumentaba exponencialmente. Well done, mi amigo. Yo ya iba a levantar mi mano para decirle que pare pero vi que algunas muchachas querían hablar así que recobré la fe en la humanidad. Qué equivocada estaba. Las chicas dijeron que era cierto. Las mujeres somos las que hacemos que se siga con eso. Las mujeres y sus ganas insaciables de ser consideradas inferiores. ¡Mujeres, paren ya! Cómo le gusta el golpe a la mujer.
Lo peor es que a pesar de que la profesora les preguntó por qué seguían diciendo que en el ámbito familiar era solo culpa de la mujer y no de ambos padres o de los miembros en sí, no la captaron. Nope. Siguieron diciendo que era la mujer, y la mujer y la mujer. Yo seguía impactada. Miraba a la profesora y sonreía. Eran las mismas chicas que hace un par de minutos estaban completamente de acuerdo en que existe una obvia desigualdad y que no era posible que continuara.
"Voy a hacer una película: Las mujeres que odiaban a las mujeres."- dijo ella.
Y no la captaron.
Pero bueno, es bastante obvio que es un tema en el que debe trabajarse. No se trata de buscar al culpable sino de acabar con la desigualdad de género. Según las estadísticas que nos mostró, sí hay lugares en donde el promedio de horas dedicadas al hogar es igual en hombres y mujeres. Son lugares extremadamente alejados de mi país, claro está. Pero espero que algún día no sea solo un par de países sino que ni siquiera sea necesario tocar el tema. Un día en donde sea realmente historia que alguna vez la mujer se vio disminuida.
Me gustaría que mis hijas, si las tengo, no escojan el rosado porque es de niñas sino porque les gusta si es que así pasa. Que puedan decidir si prefieren armar aviones o jugar tenis. Quisiera que hagan en la vida lo que más les agrade hacer. Que trabajen en algo que realmente les apasiona y que transmitan a sus hijos, si es que los tienen, que tienen la libertad de ser quienes les dé la gana ser y pueden ser felices viviendo así en este mundo. Y me gustaría que mis hijos pensaran igual.

