lunes, 5 de octubre de 2015

Las mujeres que odiaban a las mujeres.

"Cuando las mujeres estén en igual posición, podrán negociar. 
Y cuando eso suceda, no limpiarán más que los hombres."

Llevo un curso que se llama Género y Trabajo. Del Grado de Derecho solo llevo un curso y ando más que feliz, como es obvio. Te cuento cómo fue el día en que la profesora soltó esa frase que, aunque parezca bastante simple, a mí me pareció muy descriptiva. 

Una de las preguntas que sigo recordando desde la primera clase fue acerca de las cuotas femeninas para la oferta de puestos de trabajo. ¿En favor o en contra? En contra, los puestos deben asignarse de acuerdo a las capacidades y no al sexo. Punto final. Hasta que ella dijo que estaba a favor. Nos contó que realmente en la actualidad siguen existiendo desigualdades que impiden que hombres y mujeres estén en la misma posición al aplicar a un trabajo. En ese sentido, las cuotas deberían existir porque en la realidad no se evalúa el posible desempeño. No porque sea lo correcto per se sino como medida de transición. Ya sabes, como hasta que el mundo sea un mejor lugar para vivir. Que mujeres y hombres sean iguales de verdad y no solo como aspiración...

Bastante realista la mujer, me encantó. A pesar de que en los primeros minutos de conocerla solo podía pensar en una profesora de mi facultad a la que le dicen "feminazi". Pero yo creo que ella no es feminazi, ella cree en la igualdad. Es simplemente feminista. Su clase es una de las mejores a mi parecer. No se limita a explicarte cómo debe aplicarse una norma sino el por qué de su existencia y si deberíamos tenerla vigente. Liked it.

Bueno, comenzó a contarnos que apareció una venta de polos para bebés en una tienda grande. "Linda como mamá", "Inteligente como papá". Bravo, empresa. You're doing it SO GREAT. En fin, todos claramente nos dimos cuenta de que había algo mal ahí. Rosado y azul. Mujer linda, hombre inteligente. Sí... definitivamente hay algo mal ahí. Todos estuvimos de acuerdo en que se había mostrado un rol específico para cada persona. Una característica que parece intrínseca y que define. Alguien levantó su mano diciendo que no puede culparse a la empresa, ellos no tenían la intención de ofender a alguien. Eso es cierto. Pero lo que analizábamos no era la intención de quienes pensaron que era una magnífica idea colocar estas frases sino el por qué de la situación. Era obvio que era simplemente una exteriorización de un pensamiento difundido en la sociedad. Ni siquiera se pudieron dar cuenta de que estaba mal encasillar a alguien así porque bueno, no se suele considerar mal si no lo piensas dos veces. Las mujeres son bonitas y los hombres, inteligentes. Pero también los hombres son bonitos y las mujeres, inteligentes. Y mucho cada uno de ellos.

Las participaciones se dirigieron a tratar de explicar por qué este pensamiento sigue presente. Aunque existen excepciones ya que los tiempos han cambiado no podemos generalizar. No es completamente cierto que ahora los hombres le dedican igual tiempo a la casa sino créeme no existiría aquello que llaman la doble jornada de la mujer. Un compañero se animó a contarnos cómo es que su abuela siempre le había casi prohibido que realice alguna labor del hogar. Era el nieto consentido y la clase debía saberlo. Ay, cómo me encantan esas clases en donde uno puede hacer terapia jajaja Bueno. Básicamente ella era la culpable de que en su familia se siga pensando que la mujer es para la casa y el hombre, para disfrutar de las atenciones de la mujer. Eran otros tiempos de crianza, yo no culpo a la pobre abuela. 

Y continuó. 
¿Sabe? Son las mujeres las que básicamente perpetúan que se crea lo que estamos criticando. Ellas son las  que se dedican a la casa y malcrían a los hijos. Claro, yo no soy así. Apoyaré a mi esposa en las labores (¿Alguien más se da cuenta de que no es un apoyo? Se hacen las cosas porque es la casa de uno). Nosotros somos iguales. La profesora lo miraba y sonreía. Y sonreía. Hasta que ya no aguantó y le preguntó por qué culpaba a las víctimas. En términos de poder, es cierto que la mujer se ha encontrado en una posición inferior a la del hombre. Quien tiene el poder, no quiere soltarlo y demás, cosas de seres humanos. No hay negociación ni nada, ¿igualdad? ¿qué es eso?. 

Bueno, ¡es que son las culpables! Creo que ése fue el momento en que mi estima hacia él incrementó hasta niveles estratosféricos y cada segundo que seguía hablando aumentaba exponencialmente. Well done, mi amigo. Yo ya iba a levantar mi mano para decirle que pare pero vi que algunas muchachas querían hablar así que recobré la fe en la humanidad. Qué equivocada estaba. Las chicas dijeron que era cierto. Las mujeres somos las que hacemos que se siga con eso. Las mujeres y sus ganas insaciables de ser consideradas inferiores. ¡Mujeres, paren ya! Cómo le gusta el golpe a la mujer. 

Lo peor es que a pesar de que la profesora les preguntó por qué seguían diciendo que en el ámbito familiar era solo culpa de la mujer y no de ambos padres o de los miembros en sí, no la captaron. Nope. Siguieron diciendo que era la mujer, y la mujer y la mujer. Yo seguía impactada. Miraba a la profesora y sonreía. Eran las mismas chicas que hace un par de minutos estaban completamente de acuerdo en que existe una obvia desigualdad y que no era posible que continuara. 

"Voy a hacer una película: Las mujeres que odiaban a las mujeres."- dijo ella.
Y no la captaron.

Pero bueno, es bastante obvio que es un tema en el que debe trabajarse. No se trata de buscar al culpable sino de acabar con la desigualdad de género. Según las estadísticas que nos mostró, sí hay lugares en donde el promedio de horas dedicadas al hogar es igual en hombres y mujeres. Son lugares extremadamente alejados de mi país, claro está. Pero espero que algún día no sea solo un par de países sino que ni siquiera sea necesario tocar el tema. Un día en donde sea realmente historia que alguna vez la mujer se vio disminuida.

Me gustaría que mis hijas, si las tengo, no escojan el rosado porque es de niñas sino porque les gusta si es que así pasa. Que puedan decidir si prefieren armar aviones o jugar tenis. Quisiera que hagan en la vida lo que más les agrade hacer. Que trabajen en algo que realmente les apasiona y que transmitan a sus hijos, si es que los tienen, que tienen la libertad de ser quienes les dé la gana ser y pueden ser felices viviendo así en este mundo. Y me gustaría que mis hijos pensaran igual.





¡Sevilla!

*Otro de hace días que no terminé pero yastá.*

Hace dos semanas he llegado a Sevilla.
Es una ciudad hermosa, realmente hermosa. Me encantan sus calles, sus monumentos, sus museos, todo. Bueno, eso es el centro. Donde yo vivo es otra cosa jajaja Pero mi piso es bastante bueno en comparación con otros y por el precio que estoy pagando está mejor que bien.

Quiero contarte que no te arrepientes ni un solo segundo en haber venido. Sé que andabas un poco loca con el tema de hacer este intercambio en particular. Ya sabes, qué universidad es, qué ciudad es, el tiempo en que iba a pasar, la mudanza y demás cosas que no has tenido presente desde que pusiste un pie en el avión.

Adiós mamá! Papá! Familiaaaa!!! Porque como era de esperarse, fue todo un ejército a despedirte. Despedirte por centésima vez. El adiós fue bastante rápido y sin llanto de parte tuya. No sé por qué realmente. No estaba feliz, eso lo sé. Era una mezcla de sentimientos: ansiedad, miedo, alegría, tristeza, no sé. No lo sé porque ahora que lo recuerdo estaba bastante tranquila. Supongo que la suma de todos hizo que finalmente mi cuerpo decidiera simplemente asimilarlo de la forma más relajada posible. Estaba sola. Sola en ese aeropuerto esperando que podamos abordar. Sentada disfrutando de los últimos minutos de internet en mi país. Eso hace más de dos semanas. Adiós gente, me largo a España. Deséenme suerte. Mucha, por favor. Ay, señor. ¿En qué me he metido? Para adelante nomás. Apúrate hija, avanza.

De ahí en adelante todo han sido alegrías. Hice una hermosísima escala en México. Almorcé con mi familia en el aeropuerto. No los veía hace bastante. Los amo, son lindísimas personas. Me trataron como si nos conociéramos desde siempre pero los he visto pocas veces en mi vida. Tanto así que despedirme de ellos fue bastante difícil. Fueron los abrazos más fuertes que he dado desde que salí de Lima. Fue bonito y triste, no lo sé. No pude contenerme y lloré. Para suerte mía, el másquegentil guardia me confortó antes de tener que subir al avión de nuevo.

Ando feliz. En serio. Casi todos los días conozco a nuevas personas de diferentes países, me encanta. Ya estoy viendo a dónde podría viajar. De por sí, ya la idea me encanta. Así quiero vivir: despeinada y viajando. Recuérdalo Claudia. Pobre de ti que luego no lo cumplas, ahorra mujer. Ahorra que es progreso.

Desde el primer día hasta hoy ha sido maravilloso. Estás haciendo justo lo que te dijeron que no hagas. No confíes en nadie. El primer día fuiste a conocer Sevilla con dos extraños que encontraste en el tren. Bravo, Claudia. En serio, ¡bravo! Excelente porque el primer día no te sentiste sola ni por un segundo y fue muy divertido caminar con estos chicos. Se quieren un montón, me hicieron recordar a Male y Leticia. Se comprenden, bromean entre ellos, saben qué mierda significa cuando uno le dice Moco al otro jajaja Me pareció muy gracioso ese término. Aparentemente es como una cosa interna que usan para decir "Ya para" de forma divertida. Tienes casa en Guanajuato, ya sabes. Espero que para cuando vuelvas a leer esto en 3904ldsn232 años, hayas ido a visitarlos por lo menos una vez. Por lo menos. En serio, sino me molestaré contigo. 

Te dejo porque tengo que hacer un trabajo que debí terminar hace días. Sigo entreteniéndome con los pasajes y los días libres.

Plaza de España.

PD: Sigues enamorándote de Sevilla desde el primer día que llegaste.


sábado, 3 de octubre de 2015

De mis locas torturas.

*Una de hace mil años*

Hace un momento estaba torturándome, como me encanta hacer por supuesto, por este pequeño temilla que siempre asoma cuando aparentemente mi cerebro tiene ganas de fastidiar mi existencia. Simple como eso. 

Leí en facebook una publicación de una amiga a la que estimo y admiro mucho contándole al mundo otro de sus logros. Uno de esos que ni el más loco se atrevería a decir que no es importante. Agradeció a Dios y demás porque es parte importante de su vida. Bueno, el punto es que la mujer está haciendo cosas grandes. Teniendo en cuenta nuestras posibilidades, claro. 

Me entró ese sentimiento de culpa inmenso de no estar haciendo nada valioso con mi vida. No sé por qué tengo realmente ese deseo de hacerme sentir mal. Es obvio que esto lo hablaré con un psicólogo posteriormente pero por el momento necesitaba escribirlo. Luego, simplemente comienzo a pensar en todos los "logros" que he tenido y no encuentro nada que me resulte digno de resaltar. Me hundo sola. Nope. Nada. Y me sigo hundiendo.

He recordado a mi madre (yo le digo madre hasta en una conversación informal así que no te preocupes, no lo estás escribiendo 'cause you wanna be fancy, cuz ur not) en una de las tantas veces de martirio contándole mi inexistente lista de logros. ¿Eso será normal? Me dijo que si bien yo creía que no había hecho nada por la vida, realmente quienes estaban alrededor mío no necesariamente tenían la misma perspectiva. Verás, lo que de repente a ti te parece nulo no lo es para todos. Siéntete feliz por lo que tienes porque hay quienes estarían deseosos de tenerlo así que comienza a apreciarlo y a apreciarte. Bueno, cuando las palabras vienen de mi madre realmente pierden un poco de objetividad, en mi opinión. No importa cuán cierta sea la verdad, simplemente es mi madre y eso implica que debe haber un poco de sentimentalismo en lo que dice. Opinión propia, por supuesto. Muy probable que no sea compartida, pero propia al fin y al cabo. Incluso mi lado racional puede creer que está más que 100% acertada pero es mi madre e inevitablemente lo que dice se ve manchado por el cariño que me tiene porque soy su hija. Punto final. Tiene razón, lo acepto. Pero estoy loca así que no lo acepto.

Recuerdo el día que los Hombres de Negroide ganaron el match en la rotonda de EEGGLL en mi universidad. Esas cuatro personas que me habían hecho reír hasta llorar estaban permitiendo que comparta escenario con ellos. Éramos los HDN. Un polo con un esmoquin estampado y unos lentes negros. Éramos extremadamente felices. Ya habíamos jugado con los otros equipos y yo sabía que eran muy buenos. Me había encantado su complicidad, la forma en que armaban las historias, cómo disfrutaban cada minuto, todo era muy bonito realmente. Hasta que llegó el día de la presentación, ésa que a veces llamo el día que hice el ridículo, el mejor ridículo de mi vida . Terminamos ganando pero yo no estaba feliz, los grupos con los que competí ese día no demostraron todo lo que podían dar. Yo lo sabía y no me parecía un logro justo. Pero bueno, son locuras de la vida.

En verdad, he escrito sobre esto solo para desahogarme un momento jajajaj Sé que ya superaré este tipo de cosas pero como tengo el bichito fastidiándome prefiero sacarlo de esta forma.
Espero que a tu edad ya no tengas este tipo de temas en tu cabeza.

Te quiero.

No voy a ser mamá.

  ¿Por qué no quiero tener hijos? Porque la ropa de barbie original cuesta 40 soles y yo soy compradora compulsiva no diagnosticada. Hoy L...