[He vuelto a escuchar a
Detektivbyrån.
Soy feliz.]
Me pasa que cuando participo sin haber pensado precisamente qué decir, suele salir lo que realmente mi cabeza quiere decir. En un orden extraño, pero la idea está presente. Nuevamente tengo que hablar de la clase de ética. Ésta en la que me he visto envuelta en una especie de pacto para participar puesto que hay quienes dicen cada cosa... pero en fin. Mientras me codeaban para alzar mi mano, ésta se alzó seudo-involuntariamente, como quien quiere la cosa pero no. Había una presión ejercida pero sí tenía algo de ganas de preguntar en ese momento.
Bueno, con todas estas recomendaciones que uno da desde un punto de vista ético. Si tu amiga realmente no quiere escucharte, luego de las miles recomendaciones que le has podido dar. ¿Qué puedes hacer? ¿Ahí termina tu trabajo? ¿En advertirle que lo que quiere hacer está mal? ¿Diciéndole que realmente ese dinero que obtendrá pasando la maleta con la supuesta droga no valdrá la pena?
Entonces, el profesor respondió. Es un punto válido. Pero en realidad lo único que podrías hacer para evitar que actúe mal sería delatarla. Aunque uno podría preguntarse si hacerle eso a un amigo está bien. Y por otro lado, uno podría preguntarse si quiere realmente seguir siendo amigo de una persona que a pesar de conocer las terribles consecuencias de sus acciones igual decide hacerlo. Creo que eso último sí depende de cada uno.
De pronto, mi expresiva cara delató mi insatisfacción con su respuesta. ¿Todo bien?
La verdad es que no. Y comenzó a hablar mi boca casi sin pensarlo. Le contaré qué me sorprendió hoy. Al profesor. A la clase entera. En vista de que no suelo participar, creo que es pertinente. Jáh. Y comencé. Lo que pasa es que esto de la ética y demás me ha dejado pensando. Estuve hoy con una amiga que hacía un trabajo para el mismo curso pero en otro horario. Ella me dijo: "Realmente no sé para qué llevamos este curso. Si uno es corrupto, seguirá siendo corrupto. ¿Crees que un curso lo va a cambiar?" Yo no supe qué responderle. Y tenía que preguntarlo justo antes de venir. Efectivamente la idea de que alguien se pare a dar la clase diciendo lo que es bueno o malo no sé cuánta real influencia pueda tener. Esto me llevó a pensar en una pregunta que hizo un compañero en las primeras clases: ¿Lo que importa es que uno actúe de acuerdo a lo que dicen las normas de buenas prácticas o que realmente lo crea?. Esa pregunta iba a ser respondida después pero nunca escuché la respuesta así que estuve pensando en eso.
No me había dado cuenta de que la clase estaba escuchando. Realmente creo que pensé en voz alta pero en fin. Las caras eran lo que más me sorprendían. Solo cuando terminé de hablar me di cuenta de la pregunta. Profesor, ¿sirve su curso?
Y entonces, muy amablemente dijo que era un cuestionamiento válido. Yo tengo mi posición pero quisiera escuchar la de ustedes. Vi alzarse las manos. Profesor, yo creo que sirve ya que nos da una base para enfrentarnos a las diferentes situaciones. Pues yo en realidad pienso que puede ayudar a que cambiemos nuestra forma de pensar y dejé de escuchar porque me pareció más interesante la reflexión a mi lado.
Verás Claudia. Lo que pasa es que ambas partimos de premisas distintas. Al igual que tu amiga, tú piensas que las personas no pueden cambiar. Claramente una clase no hará efecto en ellas. Yo, por el contrario, pienso que sí. En ese sentido, lo que pueda construir en base a eso no será válido para ti porque nuestros puntos de partida no solo con diferentes sino que opuestos.
Tiene mucha razón. Hasta que el asistente intervino. La razón por la que estudiamos Ética es para conocer el fundamento de los valores que consideramos importantes para una convivencia en sociedad. O algo así. Al menos esa creo que fue la esencia de lo que dijo (o lo que se me quedó grabado). Y continuó el profesor. Este curso no pretende ser un discurso moralista. Nosotros mostramos qué existe en las normas pero lo que me parece importante es la reflexión que cada uno hace sobre sí mismo. Lo relevante es que uno se cuestione al elegir una opción entre las que se presentan. Y demás.
Si tuvieras que elegir entre lo que dice tu amiga y lo que te hemos dicho, ¿por quién votarías? Pues, me han hecho notar que la respuesta de la influencia en uno depende de si considera que las personas pueden cambiar o no, entonces no habría algo correcto en esa pregunta. Ah bueno, es un buen punto. Yo sí pienso que las personas pueden cambiar y que lo que analizamos aquí tiene la capacidad de modificar en algo lo que creemos. Bueno, ésa es su opinión...
Finalmente, llegué a una conclusión (propia, por supuesto) del objeto del curso de Ética en mi facultad. Ese curso al que mi padre hizo referencia una vez en tono de broma: "Llévalo hija, pero no lo apliques". El curso en realidad no está hecho para cambiar lo que uno considera como valores en su vida. No trata, en ningún modo, de esperar que todos los que lo lleven terminen como abogados intachables. Eso sería mucho pedir (aunque la referencia a la formación integral como persona en las participaciones me agradó). Lo que aquí nos muestran son efectivamente los pilares que rigen la convivencia. El fundamento de estos valores y su importancia es desarrollada en el curso. Cómo debemos actuar es lo que se nos muestra pero lo que en lo que uno firmemente cree es un tema aparte. Y si sucede un cambio en la persona, mejor. A pesar de todo, me parece una conclusión bastante racional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario