Hace casi exactamente una semana tuvimos la primera sesión de un taller sobre el bienestar del alumno. Ese primer día ha sido una sorpresa sinceramente. Sabía que dirían todo lo que yo ya había escrito en la encuesta que mandamos. Desahogo total, miles de cosas que yo pensaba ya otros lo habían dicho. Pero lo que más me sorprendió es lo que dijo una persona, ella no había vivido esto y no sabía de lo que estábamos hablando. Lo único que se me ocurría era ¿en dónde estudia ella? Aquí definitivamente no. Hasta que dijeron que probablemente el cambio se debía a las promociones y todo comenzó a tener sentido de nuevo.
Si bien la facultad en sí hace que las personas sean competitivas, el grupo del que te rodeas claramente influye en tu percepción sobre lo que sucede y puede hacer que cambies muchas cosas. Desde el modo en que uno mismo se mira a sí mismo hasta el modo en que lo hace de los demás. Luego de toda la charla creo que lo más rescatable fue lo que dijo uno del grupo: ¿Por qué en lugar de estar viendo si somos mejor que otro no pensamos en ser la mejor versión de uno mismo? Yo claramente seguía reacia y lo que se me vino a la mente de forma inmediata era: Porque a nadie más que a ti le interesa que seas la mejor versión de ti mismo, en las entrevistas jamás ven si dentro de tu ranking personal avanzaste o no sino que miran tu posición respecto a otros, por ende, querido amigo, tu sugerencia es obviamente inútil.
Pero se me quedó el bichito: ser la mejor versión de uno mismo. Y le di mil vueltas y me di cuenta de que había quedado como una maniaca frente a desconocidos al decir que importaba casi nada o nada si mi mamá (persona relevante) me decía que a ella no le interesaban mis notas sino que sea feliz, o al decir que me importaba muy poco dormir si eso era necesario para tener una buena nota. Loca total, a esta chica sí que le falta un tornillo. O probablemente muchos de ellos, está chiflada y punto final.
Así que esta semana decidí hacer otra cosa. Tuve varios pendientes y pocas horas en el día. Veinticuatro will never be enough. Decidí cuáles iba a hacer y cuáles no, a veces es bueno ver qué es lo importante (o al menos qué vale más que otra cosa). Estaba segura de quemar mi primer control en uno de los cursos. 00 en Intranet, rojito. No leeré porque estudiaré para dar la práctica ese mismo día en la tarde. Saldré de ese examen, haré de registradora un par de horas, regresaré a casa a dormir un par de horas más y luego de corrido hasta las 7 am para dar el control del día siguiente (ese sí que no lo iba a eliminar pero ni loca). Por cierto Claudia, no es que no hayas leído porque te zurras en el mundo y en los estudios, no, todavía no has llegado a esa etapa. No has leído porque no has tenido tiempo, se te juntaron tantas cosas que simplemente no pudiste con todo. Y si a eso le sumas que tuviste que viajar cuatro horas diarias nuevamente porque no había quién te jale, pues bueno, ya te imaginarás tu colapso universitario.
Y el miércoles hice eso. Terminé un trabajo a las 7 am y pensé comenzar a estudiar para la práctica desde las 9am hasta las 3pm. En mi casa, tranquila, sentada tomando un rico café caliente, sola. Pero el destino tenia otros planes, esta vez todos estaban en la casa. Mi desayuno que pensé que duraría 15 minutos se extendió un poquito como a dos horas. De pronto eran las once y no había estudiado nada, pero ese desayuno fue lo máximo. No hablamos mucho pero fue uno de esos desayunos familiares que no había tenido hacía mucho. No me arrepentí. Eliminé esa práctica también. Ni siquiera lo iba a dar porque no tenía al día mi cuaderno y no había ido a las prácticas dirigidas. Lo del cuaderno es porque mi profesor experimenta con nosotros al hacer una clase tan aburrida que nos prueba para ver cuántos quedan despiertos la hora y media (quiero creer que es a propósito y es un genio malvado antes de creer que simplemente es aburrido y ya). Yo claramente fallo el test. Y lo de las prácticas es porque quería quedarme esos sábados en la casa, sabía que vendrían horas obligatorias en la universidad los sábados siguientes y no quería desperdiciar mis primeros finesdesemana en la PUCP. Al menos almorzaste rico esos días.
No di dos exámenes en un mismo día pero fui feliz. Estaba contenta, súper contenta. No me importaba. Hasta que me acordé del control del día siguiente y preocupación all over again. Me levanté de madrugada para darme cuenta de que estaba tan cansada que me dormí en la silla y no leí. Bueno, será para la próxima. Y me cancelaron el control, gracias Diosito lindo. Pero el punto no es ése sino que el mismo día me entregaron la nota de un control. Y morí por dentro pero no vi la media, me llegó. Y no la he visto hasta ahora y no la veré jamás. Comenzaré con eso, con ser la mejor versión de mí. Dormiré todo lo posible así mis notas bajen porque me gusta más mi cara cuando no tiene ojeras que cuando suben mi nota a Intranet. Me gusto más cuando estoy feliz y canto que cuando leo de madrugada con una taza de café un texto que no me gusta. Me gusto más cuando duermo ocho horas y me encanto cuando puedo sentarme a hablar con amigos que no veía hace mucho sin que me importe que deba leer algo porque hay cosas más importantes. Me gusto cuando hablo con mi familia por teléfono horas de horas y me gusto cuando veo un episodio de la serie que me gusta sin sentirme mal. Me gusto cuando salgo a correr de madrugada pero no cuando decido no hacerlo porque ese tiempo es valioso en vista de que no duermo mucho. Me gusto más cuando pienso en que debo estar bien. Eso es más importante.
¿Estás bien? - dijo Derecho.
No tanto pero sinceramente quisiera estarlo y como eso
sólo depende de mí, ahí voy. - le respondió Claudia.
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