Del 16/11/15.
No recuerdo porqué no lo había puesto pero estoy segura que no lo terminé de escribir.
Hace un par de días sucedió un atentado en París. Más de cien personas murieron por el ataque de terroristas en la ciudad. Nadie sale de su casa pensando que algo malo le sucederá, mucho menos si solo decidió salir a dar un paseo, ir a un concierto o a ver un partido de fútbol.
Es obvio que debe lamentarse el hecho.
Como peruana, sé que cuando estuve en mi país y escuché las noticias del conflicto en Siria me causaron tremendo impacto que en este siglo sigamos con ese tipo de conflictos pero no pasó más allá de eso. Son cosas que pasan muy lejos de aquí. Claramente no me generó miedo, me da más terror salir a la calle en Lima sin saber si alguna bestia al volante puede importarle poco mi vida. En Perú, tengo más miedo de que por quitarme un par de cosas me hagan daño. Miedo de subir a un taxi y realmente no saber si llegaré a mi casa a salvo. En Perú tengo pena de la pobreza, de la pésima educación, de los políticos conchudos, de la corrupción y de situaciones por el estilo. Tenemos otras cosas en qué preocuparnos, es cierto.
Pero es como vivir aislado, ¿no?
Ayer le comentaba a mi madre que en Sevilla no me siento preocupada. Aunque estemos cerca de Francia y la locura esté invadiendo al mundo, creo que no me pasará nada. Obviamente deben evitarse lugares muy concurridos y demás pero no pasa de ello.
Sin embargo, cuando le contaba sobre ese día le dije lo terrible que fue para mí ver a una amiga francesa destrozada por la noticia. No tenía información de una persona cercana que estaba en París y solo podía llorar. Cómo cambiaron las cosas.
Es muy distinto enterarse las noticias desde el otro lado del mundo, con la tranquilidad de que mi país no tiene nada que ver y que eso no tendrá repercusiones allá. Por suerte, mi amiga pudo contactarse y se tranquilizó. Pero, ¿y si no? ¿si realmente me hubiera topado con alguien que acababa de perder a un ser querido debido al atentado? Que el universo no lo quiera, pero la posibilidad estaba allí.
Fue muy extraño observar cuando las noticias se vuelven reales.
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