¿Hay que salir hoy?
¡Sí! ¡Vamos a comer!
No creo que las demás quieran,
ahora nadie come.
Hoy acompañé a mi mamá a hacer spinning. Sólo una vez antes me había aventurado en esa clase de tortura, esta noche lo recordé todo. Lo que únicamente podía pensar en los cuarenta y cinco minutos de martirio fue que era imposible que estas mujeres no tuvieran las piernas más duras que los ladrillos de mi casa con todo lo que hacían. Verlas moverse incansablemente realmente me hizo sentir como la persona más anciana del universo entero. Nodebodejardehacerejercicioportantotiempo. Oh, Dios, ¿ya terminó? ¿qué pecado estoy pagando? Por favor, que sea uno futuro porque ninguno de los anteriores lo vale. Bien, sólo han sido cinco minutos, sí puedo. A medida que pasa el tiempo uno comienza a tratar de distraerse del dolor, la falta de oxígeno llegando al cerebro y ese tipo de nimiedades. Entonces, miras alrededor.
La cara de la trainer de hoy era digna de algún video de Daddy Yankee o algúnotrocantantedereggaeton. No podía más, ¿está pedaleando con cara del perreo más intenso que pudo bailar? Ni siquiera mis amigas más bandidas han puesto esa cara. Jamás. ¿Lo estaba realmente disfrutando? ¿qué está pensando esa señora? ¿realmente quiero que me pase su secreto? Por favor, PARA. Ya basta. Come on! Get a room! Mejor no la mires, hasta que nuevamente volteas y la ves moverse dispuesta a romper la discot... bicicleta. Esto es bastante gracioso, debo admitir. No debía ser la única que la veía y quería tirarse al suelo sólo para rodar de la risa. Claro que no, mi mamá tampoco podía más. No soltó ninguna carcajada pero su cara lo decía todo.
Mejor miro hacia otro lado. Espera... ¿qué está usando esa señora? Está más envuelta que cualquier señor pavo en Navidad. ¿Qué no siente el mismo calor que yo? Aparentemente estábamos en Estados Unidos con la ola de frío más intensa de su historia y no lo había notado. Increíblemente yo me derretía y ella seguía pedaleando como si tratara de que no se congelen sus piernas. Este es un mundo de locos, mejor dicho, de mujeres locas.
En fin, ya faltan sólo quince minutos. Ninguna parece haber muerto, nadie parece que lo va a hacer. Todas siguen sonriendo. Soy joven (a pesar de cualquier señal emitida por mi cuerpo en la última media hora). Casi ya termina así que Bring it on bitch! Como persona digna que soy, terminé sonriendo y agradeciendo secretamente al dios del spinning por no dejarme caer al tratar de caminar.
Todavía no entiendo esa necesidad de ponerse en forma YA pero YA osea AHORA. No estoy en contra de quienes se matan en el gimnasio, por el contrario, tienen mis respetos. De cualquier forma, creo que debe ser progresivo.Yo he ido sólo un par de meses seguidos hasta que me di cuenta porqué era tan molesto para mí, me aburre. Definitivamente no estoy hecha para estar en un salón haciendo ejercicio sin más propósito que tonificar o bajar de peso o ser representante del verano. Mucho menos para andar comiendo un trozo de queso por semana o llorar mientras gritas: ¡Naranja! ¿por qué no naciste panetón?
Para mí debe haber algo más, en los deportes es jugar, tratar de ganar a veces, perfeccionar algo, reírse de tu compañero, trabajar en equipo, eso a mí me encanta. Cuando sales a correr es otra cosa, difícilmente te cruces con alguien que no esté corriendo otra vez. Me encanta ver a los señores mayores salir a trotar, a ellos les creo. Es mejor cuando los ves en pareja pero no importa, sabes que salen a la misma hora en que te alegras por ver el cielo cambiar de colores para que pueda amanecer.
Como sea, igual tendré que seguir pagando por unas FEdeLIciosasCES fiestas hasta nosécuando así que mejor comienzo a invitar algo la caja de panetones debajo de mi cama (*.*). Sí claro, ya quisiera (que no me la hubiese terminado ayer).
No hay comentarios:
Publicar un comentario