Acabo de ver la fecha y qué vergüenza, no he escrito en todo este mes.
*Sube al escenario emocionada y con lágrimas en los ojos*
Y por eso, al recibir este Premio a la menos consecuente, quiero darle un especial agradecimiento a mis profesores de la universidad que día a día se empeñan por dejarme sin horas de dormir debido lo mucho que tengo que leer. Además, quiero hacer una especial mención a la extensión de la ciudad de Lima porque si no fuera por ella podría llegar en quince minutos a mi casa y tener la otra hora y media para seguir durmLEYendo. Asimismo, a mis problemas psicológicos ya que sin ellos la obligatoriedad de salir bien en los exámenes no tendría sentido. Ah, y a mi familia a la que quiero mucho y sin la cual esto no sería posible. Gracias y espero no volver a ganar este premio nunca más.
*Baja cuidando de no tropezarse y de que no se noten los parches de cafeína*
Haré un super resumen del mes. Ha mirado su calendario y ha visto: control, control, práctica, examen, exposición, control, práctica. Sigue buscando en cuál de los días dice vivir pero lo ha olvidado este mes. Oh, mayo te fuiste volando (a la velocidad de la luz). Cosas importantes: me compré una agenda de gatos (la necesitaba demasiado ya que no sólo quiero ver mis deberes al llegar a casa sino en cada momento del día), un día entre semana de clases dormí seis horas (comparado con los otros días creo que fue el más delicioso), lloré (frustración+enojo+faltadesueño+gentesiendofeliz+muchascosasmás) -quiere hacer notar que recibió unos abrazos muy ricos ese día, los agradece- y me hurtaron el celular (al que ya le dediqué unas líneas bastante conmovedoras según quienes se dan el trabajo de leer lo que escribo en facebook y de comentarlo al siguiente día cuando me ven). Sí, dije hurtar porque le enseñaron la diferencia con robar y esas cosas.
Y esas fueron los imprescindibles hechos que sucedieron en 31 días y que no podía dejar de contar por obvias razones. Bueno, no sé si obvias en realidad pero ella dice que sí lo son así que no ahondaré en el tema. Le molesta repetir las cosas. Puede decirlo dos veces pero usualmente la tercera vez ya no es amable o simplemente voltea a mirar con una cara de elcerebrotetapalosoidosoqué. Ya no le he preguntado más porque tiene hambre y quiere comer algo. Por cierto, la idea de casarse con alguien que sepa cocinar le estuvo rondando la cabeza los días en que se tuvo que preparar la "comida". Mientras ella imaginaba estar en algún programa de Utilísima parecía estar haciendo alguna clase de propaganda en donde aparecen personas que no tienen idea de lo que hacen en la cocina y necesitan ser salvados por algún aparato mágico que haga todo por ellos. En fin, hoy escribo poco porque el que poco coco come poco coco compra. Chau.
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