domingo, 14 de abril de 2013

Los CONDENADOS

Yo, ella y casi todas las personas a las que conocemos hemos sido condenados alguna vez en nuestras vidas. Por cierto, escribo mientras debería estar haciendo otras cosas (para no perder la costumbre). Nos dimos cuenta recién hace un par de días mientras ella comenzaba la diaria tortura para ir a clases. Desearía poder volar, teletransportarse o traer la universidad a la vuelta de la esquina pero no puede. PUCP, te quiero pero quedas en el fin del mundo. O como mis amigos dicen, yo vivo en el fin del mundo. El orden de los factores no altera el producto, el destino nos quiere bien lejos. El punto es que es toda una travesía llegar hasta allá y con esto llevamos luchando dos años (¡Comenzamos el tercero! Malditoaniversario).

Les contaremos masomenos lo que sucede para que si algún día sucede algo ya saben en qué paso nos equivocamos. Debe caminar una cuadra y media para llegar al paradero. Deseo aclarar que esto lo sufren la mayoría de limeños. Consideramos que la culpa no es porque no tienen un medio de transporte propio (como yo T.T) sino puesto que el sistema está fallando desde hace mucho. En este tiempo, no deberían existir combis y micros. Preferimos el transporte de Pedro Picapiedra. Truestatement. Debe tomar dos carros que la lleven hasta su destino. Ahora está probando una nueva ruta, nosgustamuchísimomás.

Cuando estuvo en una de la avenida en la que debe tomar el segundo carro para regresar se dio cuenta de los condenados. Casi siempre pasan desapercibidos ante los demás pero es que no notan que todos lo somos en algún momento. Al ver las combis desde fuera se destacan más. Me refiero a las personas que van paradas. Lucen como condenadas y lo son. Están sentenciadas a sufrir, a tener que doblarse como contorsionista para poder llegar a sus casas, a tener dolor de espalda y a mostrar sus atributos a quien esté atrás. Lo admito, hemos sido condenadas alguna vez. Hubiera deseado que no pero el cansancio, la impaciencia y el apuro me obligaron.

Espero que no hayan más condenados en ninguna parte del país. Deseo desde el fondo de mi pequeño cuerpo que no exista más esta clase de tortura. ¡Quiero que esto cambie ya! Adiós, me mudo a otro país. Síclaro.



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