- HolaSoyClaudia, y no hago videblogs.
- Hola, ¿cómo estás?
Qué difícil pregunta. Qué difícil se le hace a ella responder. Y todo porque aún no aprende.
A veces toma con mucha literalidad lo que las personas le dicen, otras simplemente lo valora de formas inimaginables. Cuando le dicen cómoestás ella se vuelve loca. En su cerebro comienzan a mezclarse todas las imágenes habidas y por haber de su vida y obra. Por lo menos, durante la semana que pasó. Trata de recordar todo lo que le ha sucedido. Trata de ver si dio buenos exámenes, si rió mucho, si viajó sentada en la combi, si miró televisión, si durmió al menos ocho horas, si ha comido rico, si ya vio el nuevo episodio de The Big Bang Theory, si ha hablado por teléfono dos horas con su hermana, si ha hecho reír a alguien, si no se durmió en clase de inglés, si llegó temprano, si vio gente linda, si quiere que le den masajes, si ha escuchado alguna nueva canción, si ha leído algo interesante, si le salió algún dibujo memorable en el libro de inglés, si salió el sol cuando fue con poca ropa, si no fue piña y fue en short e hizo frío, si ya no le vuelve la gripe, si alguien que no le hablaba le habló, si ha comido fruta, si vio alguna noticia buena en los quince minutos de televisión antes de irse por la mañana y así muchas cosas más.
¡Y todo eso analizado en menos de 5 segundos! Recordguinness. Como es de imaginarse, para que estos pensamientos no se sientan solos ella los acompaña de emociones (que suelen revelarse y salir al mundo en forma de caras raras). Sí, hace caras raras cuando le dicen cómoestás. La mayoría de personas diría BienYTú? si es que quieren cambiar de tema. Quienes son algo más humildes probablemente salgan con el ya conocido y casual Ahí. Este, por supuesto, tampoco gusta de estar solo así que si llega con una sonrisa todo está bien y si no, hay que volver a preguntar. Aquellas que están interesadas en desquitarse con alguien dirán simplemente que Mal. Sí, honestamente rico. Decir que uno está mal es dejar de cargar los diez kilos de sentimiento en la mochila y golpear a alguien con ellos. Asíderico. ¿Y Claudia? ¿Qué hace? INTERNALIZA. Ella se examina. Ella lo piensa. A ella le gusta también ser honesta y por eso lo hace.
El mundo entero para el tiempo para que ella haga un balance semanal de sus emociones y pueda ser honesta. Y aunque esto sea muy normal para ella, la otra parte de la conversación no sabe qué hacer. ¿Se le murió el cerebro? ¿Está tan nerviosa que no sabe qué responder? ¿La golpeo para ver si vive?. Cuestionamientos más difíciles que los de aquellos filósofos que nunca entendí y que volveré a encontrar en un par de ciclos. Ella pone a sus interlocutores en una posición extraña. De pronto, se da cuenta. Aynolerespondí. Entonces, sonríe y asiente al mismo tiempo que dice BienYTú. ¡Eso era lo normal!, ¿acaso era tan difícil? Claudia no aprende.
Se ha propuesto (luego de varios intentos fallidos) no volver a meditar cuando escucha esta pregunta. Ha decidido que dejará que fluya con los caseritos BienYTú, Ahí o Mal. Todo para evitar momentos incómodos. Y también porque no le gusta que se sienta la mentira. Si al menos lo dijera con algo de realismo, lo aceptaríamos. El problema es que aquellos caseritos no salen como deberían y parecen totalmente falsos, recontra falsos. Mucho. Para evitar que le pregunten Estássegura prefiere no pensar. Por ahora, ella está feliz (variante no reconocida en conversaciones habituales).
Por cierto, hablando de cosas perdidas amo a Chespirito. Pero lo que tengo que decir tiene que ver con el perdón. Esta semana ME PERDONÉ. Me enseñaron a perdonarme. Me dijeron que hacerlo sana. Me curo mientras recuerdo cómo me juzgo. Así que lo hago. Me quiero y me libero. Se quiere y se libera. Me quiere y nos liberamos juntas.