jueves, 25 de abril de 2013

¿Cómo estás?

- HolaSoyClaudia, y no hago videblogs.
- Hola, ¿cómo estás?

Qué difícil pregunta. Qué difícil se le hace a ella responder. Y todo porque aún no aprende.

A veces toma con mucha literalidad lo que las personas le dicen, otras simplemente lo valora de formas inimaginables. Cuando le dicen cómoestás ella se vuelve loca. En su cerebro comienzan a mezclarse todas las imágenes habidas y por haber de su vida y obra. Por lo menos, durante la semana que pasó. Trata de recordar todo lo que le ha sucedido. Trata de ver si dio buenos exámenes, si rió mucho, si viajó sentada en la combi, si miró televisión, si durmió al menos ocho horas, si ha comido rico, si ya vio el nuevo episodio de The Big Bang Theory, si ha hablado por teléfono dos horas con su hermana, si ha hecho reír a alguien, si no se durmió en clase de inglés, si llegó temprano, si vio gente linda, si quiere que le den masajes, si ha escuchado alguna nueva canción, si ha leído algo interesante, si le salió algún dibujo memorable en el libro de inglés, si salió el sol cuando fue con poca ropa, si no fue piña y fue en short e hizo frío, si ya no le vuelve la gripe, si alguien que no le hablaba le habló, si ha comido fruta, si vio alguna noticia buena en los quince minutos de televisión antes de irse por la mañana y así muchas cosas más.

¡Y todo eso analizado en menos de 5 segundos! Recordguinness. Como es de imaginarse, para que estos pensamientos no se sientan solos ella los acompaña de emociones (que suelen revelarse y salir al mundo en forma de caras raras). Sí, hace caras raras cuando le dicen cómoestás. La mayoría de personas diría BienYTú? si es que quieren cambiar de tema. Quienes son algo más humildes probablemente salgan con el ya conocido y casual Ahí. Este, por supuesto, tampoco gusta de estar solo así que si llega con una sonrisa todo está bien y si no, hay que volver a preguntar. Aquellas que están interesadas en desquitarse con alguien dirán simplemente que Mal. Sí, honestamente rico. Decir que uno está mal es dejar de cargar los diez kilos de sentimiento en la mochila y golpear a alguien con ellos. Asíderico. ¿Y Claudia? ¿Qué hace? INTERNALIZA. Ella se examina. Ella lo piensa. A ella le gusta también ser honesta y por eso lo hace.

El mundo entero para el tiempo para que ella haga un balance semanal de sus emociones y pueda ser honesta. Y aunque esto sea muy normal para ella, la otra parte de la conversación no sabe qué hacer. ¿Se le murió el cerebro? ¿Está tan nerviosa que no sabe qué responder? ¿La golpeo para ver si vive?. Cuestionamientos más difíciles que los de aquellos filósofos que nunca entendí y que volveré a encontrar en un par de ciclos. Ella pone a sus interlocutores en una posición extraña. De pronto, se da cuenta. Aynolerespondí. Entonces, sonríe y asiente al mismo tiempo que dice BienYTú. ¡Eso era lo normal!, ¿acaso era tan difícil? Claudia no aprende.

Se ha propuesto (luego de varios intentos fallidos) no volver a meditar cuando escucha esta pregunta. Ha decidido que dejará que fluya con los caseritos BienYTú, Ahí o Mal. Todo para evitar momentos incómodos. Y también porque no le gusta que se sienta la mentira. Si al menos lo dijera con algo de realismo, lo aceptaríamos. El problema es que aquellos caseritos no salen como deberían y parecen totalmente falsos, recontra falsos. Mucho. Para evitar que le pregunten Estássegura prefiere no pensar. Por ahora, ella está feliz (variante no reconocida en conversaciones habituales).

Por cierto, hablando de cosas perdidas amo a Chespirito. Pero lo que tengo que decir tiene que ver con el perdón. Esta semana ME PERDONÉ. Me enseñaron a perdonarme. Me dijeron que hacerlo sana. Me curo mientras recuerdo cómo me juzgo. Así que lo hago. Me quiero y me libero. Se quiere y se libera. Me quiere y nos liberamos juntas.

domingo, 14 de abril de 2013

Los CONDENADOS

Yo, ella y casi todas las personas a las que conocemos hemos sido condenados alguna vez en nuestras vidas. Por cierto, escribo mientras debería estar haciendo otras cosas (para no perder la costumbre). Nos dimos cuenta recién hace un par de días mientras ella comenzaba la diaria tortura para ir a clases. Desearía poder volar, teletransportarse o traer la universidad a la vuelta de la esquina pero no puede. PUCP, te quiero pero quedas en el fin del mundo. O como mis amigos dicen, yo vivo en el fin del mundo. El orden de los factores no altera el producto, el destino nos quiere bien lejos. El punto es que es toda una travesía llegar hasta allá y con esto llevamos luchando dos años (¡Comenzamos el tercero! Malditoaniversario).

Les contaremos masomenos lo que sucede para que si algún día sucede algo ya saben en qué paso nos equivocamos. Debe caminar una cuadra y media para llegar al paradero. Deseo aclarar que esto lo sufren la mayoría de limeños. Consideramos que la culpa no es porque no tienen un medio de transporte propio (como yo T.T) sino puesto que el sistema está fallando desde hace mucho. En este tiempo, no deberían existir combis y micros. Preferimos el transporte de Pedro Picapiedra. Truestatement. Debe tomar dos carros que la lleven hasta su destino. Ahora está probando una nueva ruta, nosgustamuchísimomás.

Cuando estuvo en una de la avenida en la que debe tomar el segundo carro para regresar se dio cuenta de los condenados. Casi siempre pasan desapercibidos ante los demás pero es que no notan que todos lo somos en algún momento. Al ver las combis desde fuera se destacan más. Me refiero a las personas que van paradas. Lucen como condenadas y lo son. Están sentenciadas a sufrir, a tener que doblarse como contorsionista para poder llegar a sus casas, a tener dolor de espalda y a mostrar sus atributos a quien esté atrás. Lo admito, hemos sido condenadas alguna vez. Hubiera deseado que no pero el cansancio, la impaciencia y el apuro me obligaron.

Espero que no hayan más condenados en ninguna parte del país. Deseo desde el fondo de mi pequeño cuerpo que no exista más esta clase de tortura. ¡Quiero que esto cambie ya! Adiós, me mudo a otro país. Síclaro.



martes, 2 de abril de 2013

Improdicción

No sé qué le pasa a mi cuerpo. Está como en una etapa de abstinencia. Algo le falta. Algo que no ha hecho hace tres meses: impro. Lo peor de todo es que si no recibe altas dosis pronto, las fuerzas gravitacionales de su planeta la absorberán y tendrá que dejar este mundo. Tendré que buscar a mis compañeros de celda.

No voy a ser mamá.

  ¿Por qué no quiero tener hijos? Porque la ropa de barbie original cuesta 40 soles y yo soy compradora compulsiva no diagnosticada. Hoy L...