Ojalá no existieran decepciones en la vida. Lamentablemente estamos aquí así que sólo debemos seguir esta orden: SUPÉRALO. Esta niña ha tenido muchas de estas cosas pero ya que hablamos de los recuerdos más recordados sólo ha decidido contarme dos de ellos. Ambas historias han sido cuando ella era muy pequeña. Ya sé que aún lo sigue siendo pero imaginémosla cuando realmente era una niña.
Ahora que se da cuenta probablemente miraba mucha televisión y por eso le sucedían cosas extrañas pero realmente le dolieron estos episodios así que independientemente de la causa de sus creencias, sus relatos son importantes. El primero involucra a un grupo de animales bastante bonitos a su parecer. El programa se llamaba My Little Pony. Aclara que el de los 90s, los de ahora son muy irreales. Síclaro. Nunca antes había visto a un pony en la vida real, al menos eso creía. Un día, su tía le ofreció llevarla a un show en el que vería muchos de ellos. Deben imaginarse la inmensa alegría que sintió en ese momento. Finalmente los iba a ver. Cuando llegaron al lugar, vio salir primero a los caballos de paso (a esos ya los conocía muy bien). En Trujillo, los caballos bailan marinera. Pueden hacerlo en otros lugares pero le encanta el lugar en que nació así que lo nombra porque sí. Luego de exhibir todo lo que sabían, salieron detrás unos más pequeños. La tía le señaló que allí estaban. Ella no paraba de buscarlos por todos lados. Finalmente le dijo que sólo veía caballos pequeños y no los podía encontrar. Con una sonrisa le respondió que eran aquellos. Para terminar de matar la ilusión, cuando le preguntó si esos eran todos los tipos que habían le dijo que sí. No sabe si fue su primera gran decepción pero no ver lo que esperaba fue horrible. Se dio cuenta de que no existen ponies de los colores que hay en la serie. No tienen el pelo como recién salidos de la peluquería y definitivamente no están adornados con arcoiris, flores o corazones. Ese no fue un show tan agradable.

El segundo episodio también se relaciona con la caja boba. Existía en esos tiempos (feelinglikeanoldlady), una propaganda de la gelatina Royal. En ella se veía a un par de niños virtiendo la bebida en unos moldes en los que estaba Royalito. Cuando los sacaban del refrigerador y lo abrían, él cobraba vida y salía! Así que hizo que su mamá comprara los moldes. Estaba muy ansiosa. Las horas para que esté listo le parecían infinitas. Finalmente, le dejaron abrirlo. Y de pronto, nada de nada. No Royalito vivo por ningún lado. Ella realmente esperaba que sucediera lo de la propaganda por alguna extraña razón. Creía en muchas cosas completamente irreales en las que casi nadie creería.
Así sucede cuando uno le pone bastante fe a algo y no pasa nada. No lo cuenta para ser pesimista, por el contrario, para hacer nacer la felicidad. Cuando lo ha recordado ha sonreído todo el día. La inocencia debería ser celebrada. El alma de quien cree que cualquier cosa puede pasar no debe ser burlada sino valorada. Ojalá no se perdiera el niño que cada uno lleva dentro. El sorprenderse con las mínimas cosas y soñar que el Chapulín Colorado vendrá a rescatarlos cuando pregunten quién podrá ayudarlos es de lo más rico, créanle.

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