Lo encontró cuando estaba disfrutando del nuevo show. Llegó temprano para escoger un buen lugar. Se sentó a ver lo impresionante que era toda la producción. Justo antes de comenzar sintió que ocuparon el sitio de su costado. Cuando volteó no podía creer quién era esa persona.
- Hola - le dijo.
Ella no supo qué decir. Posiblemente los nervios la traicionaron porque siempre saluda de formas extrañas pero esta vez no supo qué decir. A él se le ocurrió una de las mejores maneras para evitar los silencios incómodos, besarla.
- ¿Estás drogado?
- No. Estoy feliz.
- Pues parece que yo sí lo estoy.
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